El presidente

porLeonardo Curzio - Aníbal Gutiérrez

10 minutos

Comparte el capítulo en

Introducción

La presidencia de Andrés Manuel López Obrador es un corte en la historia contemporánea de México. Su artífice y protagonista se ha encargado, con escasa modestia, de elevarla a la altura de las grandes gestas. No es un gobierno constitucional que sigue la secuencia democrática, éste es especial. Para la narrativa oficial es la cuarta transformación, equiparable en importancia a las gestas fundantes de la República. Un presidente a la altura del arte.

Para millones de mexicanos, en efecto, es la esperanza de que su vida se transforme de raíz y tener un futuro mejor. Es un gobierno cercano y cálido con los menos favorecidos. Para sus críticos, que durante años moldearon la idea de que el presidente era un peligro para México, por el contrario, cada decisión es la confirmación de que el país se hunde en un régimen populista y crecientemente antidemocrático, casi chavista.

Para quienes miran la escena pública con menos emotividad o animosidad, éste es un gobierno que consigue, de entrada, cristalizar tres elementos muy importantes. El primero es dar aliento a una democracia que perdía fuelle. La alternancia de gobiernos de distintos partidos había dejado, por distintas razones, de suscitar entusiasmo entre amplios sectores y tal vez la principal sea por el manejo cupular de la res publica. A pesar del dinero que el gobierno de Peña Nieto derramó en medios de comunicación para estimular a que los concesionarios adoptaran un tono favorable al gobierno, la percepción pública era cada vez más ácida. Las encuestas llegaron a poner al expresidente en tasas de aprobación inferiores a 15%. Incluso el aprecio por la democracia como forma de gobierno perdía apoyo. AMLO logró, en su tercera campaña presidencial, inyectar a la mayoría de los mexicanos una doble convicción. La primera es que él era la mejor opción para ocupar el Palacio Nacional. Por sucesivos descartes logró ubicarse como el inexorable, el deseado. La segunda es que él, un político profesional, era el candidato mejor posicionado para encarnar la revuelta antipolítica, es decir, ser la escoba ideal para barrer a la mafia en el poder y a las élites adocenadas. El proceso electoral de 2018 llevó a que el 1.º de julio la mayoría de los votantes le diera el triunfo a una opción diferente a las que habían llegado a la Presidencia de la República en los procesos electorales previos. El Movimiento Regeneración Nacional (Morena), creado en 2011 y encabezado por Andrés Manuel López Obrador, es un partido casi personal, y en alianza con otras fuerzas políticas ganó, con un amplio margen, las elecciones presidenciales.

El efecto de su victoria fue espectacular. Cambió, como lo hacen los grandes líderes políticos, el estado de ánimo de la nación. México veía con optimismo al futuro con un presidente sólidamente anclado en el ánimo de la gente y con una amplia, diseminada, pero indeterminada esperanza. No es el primero, ni será el último de los gobiernos de izquierda en Occidente, que gana una elección insuflando vitamina de esperanza a los menos favorecidos. La esperanza tiene mil maneras de moldear la representación del porvenir. Cada sector, cada individuo perfila su futuro deseado y busca identificar en el líder aquello que anhela. Por eso son como semidioses. Pero ése es problema de la subjetividad política de cada cual. El líder gana votos y con ellos gobierna. Él no engañó a nadie. Las promesas revolucionarias no siempre se materializan en políticas transformadoras. Su proclamada transformación no es más que un recambio en el grupo gobernante, entre otras cosas, porque es hija del anhelo del cambio, más que de un cálculo racional de probabilidades de lo que sí era posible cambiar desde los despachos gubernamentales. El poder, como bien ha comentado Moisés Naim,1 está más atomizado que nunca, por eso vivimos en sociedades libres, pero menos gobernables.


¡Gracias por leer a Leonardo Curzio - Aníbal Gutiérrez!

Leíste 10 minutos

¡La Meta Es Leer! Gana un Kit Maratonista Penguin

Todos los derechos reservados Penguin Random House Grupo Editorial

Aviso de privacidad