Inside out. Mi historia

por Demi Moore

20 minutos

Comparte el capítulo en

Había una pregunta que no dejaba de rondarme: ¿cómo he llegado a esto?

Estaba viviendo en una casa vacía, la misma en la que me había casado, la misma que había tenido que reformar y ampliar porque tenía más hijas que habitaciones. Y estaba sola, totalmente sola. Y a punto de cumplir los cincuenta. El marido que creía el amor de vida me había sido infiel y había dado por acabado nuestro matrimonio. Ni siquiera se molestó en intentar salvarlo. Mis hijas me dejaron de hablar. No me dirigían la palabra, ni llamadas de cumpleaños, ni mensajes para felicitarme la Navidad. Su padre, un amigo en el que confiaba plena y ciegamente, había desaparecido de mi vida. La carrera profesional por la que tanto había luchado desde que me marché del piso de mi madre, con tan solo dieciséis años, parecía haber quedado encallada. O quizás había terminado para siempre. Todo aquello a lo que me sentía unida, incluso mi salud, me había abandonado. Me aquejaban unos dolores de cabeza insoportables y empecé a perder peso a un ritmo preocupante. Me sentía destruida, tanto por dentro como por fuera.

«¿Esta va a ser mi vida? —me preguntaba—. Porque si va a ser así, paso. No sé qué diablos estoy haciendo aquí.»

Me dejaba llevar por la inercia, y hacía lo que creía que debía hacer, como dar de comer a los perros o contestar el teléfono. Era el cumpleaños de un amigo, así que monté una fiestecita en casa e invité a varias personas. Hice lo mismo que los demás: tomé una bocanada de óxido nitroso y, hundida en el sofá de mi comedor, esperé a que me llegara el turno para darle una buena calada al porro. Y eso hice: fumé de esa hierba sintética que habían bautizado como «diablo». El nombre no podía ser más acertado, desde luego.

Lo siguiente que recuerdo es que todo a mi alrededor se volvió borroso, confuso. Me veía a mí misma desde arriba, como si me hubiese desprendido de mi propio cuerpo y hubiese flotado hacia el techo del salón. Me sentía en el epicentro de un torbellino de colores y, por un momento, pensé que tal vez el destino me lo estaba poniendo en bandeja. Tal vez esa era mi oportunidad de terminar por fin con el sufrimiento, la vergüenza y el dolor. Quizás así las migrañas, el desamor, la terrible sensación de fracaso, como madre, como esposa y también como mujer, se evaporarían para siempre.

Sin embargo, la dichosa pregunta seguía atormentándome: ¿cómo he llegado a esto? Después de todos esos golpes de suerte en mi vida. Después de todos los éxitos. Después de todo el esfuerzo que me había costado sobrevivir a mi infancia. Después de un matrimonio que empezó como un cuento de hadas. Después de haber conocido al que creía mi príncipe azul, con quien traté de mostrarme tal como soy. Después de haber logrado reconciliarme con mi cuerpo y de haber dejado de matarlo de hambre y de torturarlo. Después de haber entendido que utilizar la comida como arma para librar una guerra conmigo misma no era la solución. Y, más importante, después de haber criado a tres hijas y de haber hecho todo lo que estaba en mi mano para ser la madre que yo nunca tuve. ¿En serio todo ese sacrificio no había servido para nada?

De repente, aparecí de nuevo en mi cuerpo. Estaba convulsionando en el suelo y oí que alguien gritaba:

—¡Llamad al 911! —

-¡No! —chillé, porque sabía lo que ocurriría después: la ambulancia, los paparazzi y la prensa rosa anunciando a bombo y platillo: «Demi Moore, ¡directa al hospital por sobredosis!».

Y eso fue justo lo que pasó, tal y como me temía. Sin embargo, sucedió algo que nunca habría imaginado. Después de haberme pasado la vida huyendo, decidí sentarme y enfrentarme a mí misma. Había hecho muchísimas cosas en cincuenta años, pero había pasado la mayor parte de ese tiempo ausente, sin vivirlo de verdad, sin estar verdaderamente ahí, con miedo a ser tal como era, convencida de que no merecía las cosas buenas que me pasaban y desesperada por tratar de arreglar las malas.

¿Cómo he llegado a esto? Pues bien, esta es mi historia.


¡Gracias por leer a Demi Moore !

Leíste 20 minutos

¡Tiempo de hacer historia! Participa en nuestro sorteo

Todos los derechos reservados Penguin Random House Grupo Editorial

Aviso de privacidad