Si te vas a enamorar, enamórate bien

por Nacho Llantada

5 minutos

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Ya estoy cansado de escuchar quejas. Estoy cansado de las excusas, de los reclamos, de la negatividad. Ya no quiero repartir la culpa entre el destino, la situación y el prójimo. No más. Quiero trabajar en mi desarrollo personal. Quiero cambiar al mundo. Quiero ser una mejor persona. Quiero amar más y ser más feliz. Quiero repartir el amor... Empezaré hoy. Es más, empecemos juntos. Tentemos al destino con abrazos, con buena vibra y muchas sonrisas. El hecho de que estés aquí, ahora, es una muy buena señal. Creo que el amor es la base de todo: el amor sostiene y sustenta. Sólo con amor podremos cambiar. ¡Cambiemos juntos nuestro mundo!

En este libro encontrarás ideas, creencias, experiencias y aprendizajes que he obtenido a lo largo de mi vida. Te las entrego lleno de emoción y esperanza, con la ilusión de que sean útiles para ti y los tuyos. Van para ti con la intención de compartir el amor que tanto nos urge a todos. Está dirigido a los que confían en el amor, a los que se atreven a soñar y creen que pueden cambiar su realidad. Es para quienes saben que necesitamos aprender y mejorar constantemente como personas. No es un libro exclusivo para mujeres o para hombres; a todos nos urge enamorarnos bien... amar bien. 

Gracias por estar aquí, por tu amor y tu apoyo. Todo esto me llena de energía, y es por ti que sigo dando mi mejor esfuerzo. Muchos abrazos.

Estoy seguro de que alguna vez en la vida te has hecho estas preguntas: ¿Dónde está el amor? ¿Por qué amar es complicado? ¿Por qué duele el amor? ¿Cuándo me enamoraré por primera vez? No te preocupes, es normal tener estas dudas y muchas más. Quiero empezar aclarando que nadie ha dicho que esto del amor sea fácil. Todo lo bueno demanda esfuerzo y crecimiento. No olvides que el amor empieza contigo. Se trata de cómo superas o rompes tus barreras psicológicas y emocionales. No esperes que alguien venga a amarte cuando ni tú mismo te amas. 

Para entrarle a temas de amor necesitas empezar teniendo una buena autoestima. El amor es crecimiento y compromiso, pero primero con uno mismo: es tener el valor de mirar hacia adentro, indagar, rascar en lo más profundo y reconocer quién eres, lo que puedes mejorar y lo que debes resaltar. El amor está en ti, no en el otro. No busques el amor, la paz y todos los placeres en tu pareja. 

Empieza contigo. Una vez que entendemos esto, estamos listos para salir a buscar el amor.

Si tú eres feliz y seguro de ti mismo, ya tienes cubiertos dos aspectos muy importantes para amar. La seguridad en ti te vuelve atractivo. Ser seguro es sexy. Es más poderoso que la belleza física. Así que, mientras averiguas hacia dónde ir en el amor, empieza contigo: desarrolla las habilidades que te hagan sentir más seguro, más pleno, y trabaja en tus puntos débiles. Las personas seguras llaman la atención. A todos nos gusta convivir con personas así.

El amor no aparece en tu vida para hacerte feliz; tú ya debes serlo desde antes para que entonces magnifique esa felicidad cuando se dé. El amor tampoco se “comprende”. Por el amor no se lucha; eso no existe, no es cierto. En el amor no hay disputas ni violencia. El amor fluye: llega y se va cuando quiere. Quizá llegue cuando estés listo, quizá no. Parece a veces tan imposible, y luego, cuando lo vives, tan irreal. 

Entonces, ¿qué onda con el amor? ¿Se busca? ¿Se persigue? ¿Se atrae? Yo creo que es una mezcla de las tres. A pesar del aumento de páginas web y aplicaciones especializadas para promover citas, yo creo que no hay un manual para amar ni un cuestionario certero para medir los sentimientos.

 A finales de la década de los noventa, el psicólogo Galen Buckwalter desarrolló el primer algoritmo del amor para “predecir” la felicidad en una relación de pareja, basándose en qué tan similares son las personalidades de cada uno. Después de entrevistar a más de cinco mil matrimonios, concluyó que las parejas que coinciden por lo menos en 29 atributos _por ejemplo, vida social y temperamento_ son felices. En los últimos años se han desarrollado más algoritmos, muchos creados para las grandes empresas de citas en línea, como el de Pepper Schwartz, socióloga de la Universidad de Washington, en Seattle, para PerfectMatch.com, o el caso de Match.com, que luego creó Chemestry.com a partir del algoritmo de Helen E. Fisher, de Rutgers, basado en la química neurológica para predecir el éxito en el amor.

Yo no creo en algoritmos para los sentimientos. Yo creo que el amor está en ti. Desarrolla tu potencial, sé feliz y el amor aparecerá pronto. Estoy seguro de que estos algoritmos miden miles de atributos o variables, pero a mí me gustan las cosas más simples y tradicionales: trabaja en tu propia felicidad, incrementa tu confianza y acéptate como alguien que vale mucho y merece grandes cosas.

Lo que yo te aconsejo en la búsqueda del amor son las TRES A:

Atracción física: Tiene que haber un gran clic en este aspecto. ¡Ve por la persona que más te guste! ¡La persona más atractiva que jamás hayas conocido! Que exista chispa y química, que te gusten su cara y su cuerpo.

Afinidad: Está claro que no debe ser alguien idéntico a ti, sin embargo, compartir puntos en común será de mucha utilidad, sobre todo en aspectos sociales, intelectuales y emocionales.

Autenticidad:Busca alguien con quien puedas ser auténtico, con quien puedas mostrar tu verdadero “yo” desde el primer día, y asegúrate de que la otra persona también lo esté siendo. 

 

 






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