La historia de la república

por Chumel Torres

5 minutos

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LOS PRIMEROS PUEBLOS

Está muy bien el México de hoy en día,

con sus éxitos como...

como los dorilokos y sus fracasos como Veracruz, aunque a todo esto...

¿Cómo llegamos aquí?

¿Nos hizo aparecer papito Dios?

¿Atravesamos por el Estrecho de Bering?

¿Llegamos en Uber?

Quizá nunca lo sepamos.

(Aunque la respuesta correcta es la del Estrecho, o sea, sí sabemos.)


Imagínense que antes de tener una CDMX con dos contingencias ambientales por hora, todo esto era un paisaje tranquilo, verde, cielo no contaminado, agua cristalina, fauna haciendo cosas de fauna y otros bonitos elementos que no voy a nombrar por miedo a que esto se convierta en literatura erótica para cochinos hípsters ovolactovegetarianos.

De manera que, les cuento, hace aproximadamente veinte mil años, y desde el norte (porque todo lo malo viene del norte, perdón), llegaron los primeros pobladores, caminando bien quitados de la pena para de repente terminar viviendo aquí y siendo una molestia para el ecosistema. Como cuando tus tías de Torreón te visitan y le empiezan a buscar trabajo a los primos porque “aquí está muy bonito y tranquilo y ¿a poco no estaría padre que toda la familia viviera cerca, mijo?”.

Estos primeros pobladores se distribuyeron por todo el territorio y varios se asentaron en lo que hoy es México, siendo lo más común que comenzaran viviendo en cuevas (tradición que al día de hoy se mantiene en ese agujero en la tierra que llamamos EdoMex).

El tiempo pasó y aprendieron a hacer uso de las semillas para producir alimento, lo que los llevó a asentarse en los mejores sitios para esta labor.

Así es como se fueron organizando y creando las primeras comunidades, que crecieron y desaparecieron a ritmos distintos, a veces empalmándose unas con otras y a veces ni siquiera coincidiendo geográfica ni temporalmente. Como el amor.

Algunas crecieron para ser civilizaciones completas, de las cuales vale la pena mencionar a las más destacadas, éstas son sus historias. Bienvenidos a “La Ley y el Orden, Unidad de Civilizaciones Indígenas” (Tun Tuun).

LOS OLMECAS


Son esos que sólo recuerdas vagamente por lo de las cabezotas de piedra que medio sabes que hicieron y has visto en dibujitos de tu libro de texto pero no sabes nada más (aceptémoslo). Ellos fueron una de las primeras culturas originarias. Esto es importante porque implica una identidad propia que no se deja influir por otras culturas para generar sus propios sistemas, es decir, era una cultura fuerte e independiente que no necesita de un hombre para sobrevivir y puede cargar el garrafón solita.


“Pero, Chumi,

¿de dónde viene el nombre olmeca?”

Sí, les voy a contar, pero antes de eso les pido seriedad. Pase lo que pase no vayamos a perder la clase y reírnos de cualquier cosa. Los aztecas bautizaron como “Olmán” la tierra donde se encontraron, y eso en náhuatl significa “tierra de hule”. O sea que eran huleros. (No se rían, les dije).

En fin, los olmecas llegaron al valle de México y alcanzaron su periodo de esplendor por ahí del 400 a.C., al sur de Veracruz y junto a Tabasco (en ese entonces no se llamaban Veracruz ni Tabasco y no les había hecho tanto daño el PRI).

Los huleros (hehehe) habitaron principalmente alrededor de tres centros ceremoniales: iniciaron en San Lorenzo —primer asentamiento—, luego fueron a La Venta —cuyas ruinas Pemex se encargó de destruir para hacer un aeropuerto porque NO había otro lugar para hacer el aeropuerto, supongo— y de ahí pasaron a Tres Zapotes. No uno, ni dos, TRES zapotes, señores.

Ellos se dedicaban a la agricultura, a la caza, a la pesca y, según algunos teóricos, hacían canales de YouTube (por confirmar).

Por “algunos teóricos” me refiero a mis amigos youtuberos mexicanos, que no tendrán mucha idea de nada remotamente educativo, pero sí parecen producto de tiempos menos desarrollados, la verdad.


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