¿Te atreves a soñar?

por Matti Hemmi

7 minutos

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Introducción

El libro que tienes en tus manos está hecho de la pasta con que se hacen los sueños. Pero no unos cualesquiera, sino de los sueños que empiezan como una pequeña locura en tu cabeza, que poco a poco se convierten en una remota posibilidad, y que decides guardar en algún rincón de tu mente.

Para mucha gente estos sueños no son sino tonterías, chiquilladas, que terminarán sus días olvidados como los juguetes en un desván abandonado. Víctimas de una educación que pide realismo, estos sueños no conseguirán superar los juicios aplicados desde la zona de confort.

¡Hij@, no arriesgues, vete a lo seguro! ¡Soñar es de locos!

Por suerte, cada vez son más los que se niegan a creer que su sueño es sólo eso. Una ilusión imposible. Un sinsentido que se les ocurrió en una animada tarde charlando con unos amigos y que tendrían que olvidar.

En una sociedad en la que la inercia y la presión social exigen cada vez más resultados a corto plazo, está surgiendo una nueva raza de cumplidores de sueños que se resisten a contemplar cómo su intuición, su talento y su futuro se desaprovechan haciendo más de lo mismo.

No puede ser que mi vida se limite a repetir cada día las mismas rutinas. ¡Tiene que haber otra forma de vivirla!

Muchos de esos cumplidores son los que hicieron que las visitas a nuestro video ¿Te atreves a soñar? se catapultaran en pocos meses, y pasaran de contarse por unos pocos miles, a varios millones. Y eso nos dio la pista de que en el mundo había mucha gente como tú, con ganas de atarse la manta a la cabeza y emprender la aventura de cumplir sus sueños.

Como el cumplidor de sueños que me considero, llevo años dándome cuenta de que he tenido la suerte de conseguir a menudo lo que me planteaba. No en todos los casos, y no siempre a la primera. Pero como dice mi mujer, “tú siempre caes de pie, como los gatos”. Y un buen día me puse a pensar, a reflexionar, y a darme cuenta de que desde pequeño había ido consiguiendo muchos de los sueños que había decidido alcanzar. Al principio pensé que era sólo cuestión de suerte, y que no era para tanto. Pero entonces empecé a entenderlo. No soy yo. Bueno, sí, pero es por la forma en que me dirijo. Creer en mí y creer que puedo conseguir lo que me planteo es lo que me ayuda a hacerlo.

A base de darle vueltas descubrí que había sido en mi más temprana educación donde había conseguido los hilos que me ayudan a hacerlo. Pero ¿era sólo eso?

Cuando seguí investigando en mi pasado me di cuenta de que mi formación en diferentes disciplinas como la estrategia empresarial, la dirección de personas, la creatividad, la innovación, el coaching y el emprendimiento, me había ayudado a entender que el cumplimiento de los sueños es algo que se puede enseñar y que se puede aprender. De hecho comprendí que muchos de esos sueños no los había hecho solo. Sí, los había liderado, pero no los habría conseguido si no hubiera contado con un equipo.

Lo que concluí es que el cumplidor de sueños triunfa cuando trabaja su autoestima, entiende y respeta sus valores, revisa sus creencias, y define un destino. En ese momento, lo único que lo separa de conseguirlo son sus miedos y sus acciones. O parafraseando lo que dijo Woody Allen en una entrevista, lo único que se interpone entre tú y tus sueños, eres tú mism@. En palabras que encontrarás en este libro, lo que te falta es salir de la zona de confort con un propósito llamado “sueño” e ir por él.

Desde hace más de diez años he estado explicando la importancia de aprender a gestionar la zona de confort como camino para romper paradigmas, gestionar el cambio, ser más creativo e innovar. Y en los últimos tres lo he estado haciendo para que la gente se transforme y transforme sus organizaciones. Pero lo que no me imaginaba era que terminaría creando una metodología basada en mi propia experiencia, y refrendada por la de otros cumplidores de sueños, que ayudara a otros a hacer lo mismo. Ha sido una agradable sorpresa, un sueño al que he sido invitado y que me da un enorme placer cumplir.

Creo que todo ser humano se merece sacar lo mejor de su esencia, y una de las formas de conseguirlo es cumpliendo sus sueños.

Por eso confío en que más pronto que tarde, y aplicando lo aprendido en este libro, cometas la osadía de ponerles fecha de caducidad a tus sueños, los “condenes” a hacerse realidad, y gracias a tu pasión, perseverancia y trabajo termines convirtiéndolos en realidad.

El cumplimiento de tus sueños hará posible que otros hagan lo mismo.

Te invito ahora a que comiences el viaje y te empapes de la teoría destilada de mi experiencia, descubras el método para cumplir tus sueños, y disfrutes leyendo las anécdotas que en él encontrarás, salpicadas de las experiencias de terceros y de los diálogos de dos amigos que pronto conocerás.

Para que este libro ejerza su magia, he añadido un buen número de ejercicios que te ayudarán a interiorizar lo leído. Muchos los he creado a partir de mi propia experiencia. Otros se basan en potentes herramientas como el Análisis Transaccional, concebido por Eric Berne, o el DBM®, desarrollado por John McWhirter, así como en las de otros profesionales que han aportado su conocimiento al crecimiento de las personas. Espero que los hagas, ya que sin el feedback que recibirás de ellos este libro no deja de ser un bonito ejercicio de juegos de artificio.

Además del libro tendrás a tu disposición la web www.teatrevesasoñar.com en la que podrás registrarte e ir anotando los resultados de los ejercicios en el caso de que prefieras no escribirlos directamente en los espacios que he dejado para ello.

Y ya no me queda más que animarte a que vuelvas a ese desván donde guardas tus sueños, los desempolves y vuelvas a sonreír pensando en el día en que los vas a convertir en realidad.

¿Te atreves a empezar?

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Todos podemos soñar

Todos nuestros sueños pueden hacerse realidad, si tenemos el coraje de perseguirlos.

WALT DISNEY

EQUILIBRIO, NECESIDADES, MEMES Y SUEÑOS

El viaje que estás a punto de iniciar es una experiencia maravillosa que tienes todo el derecho a llevar a cabo y disfrutar. En función de cuáles sean tus circunstancias de partida esto puede sonarte extraño, pero cada persona está llamada a sacar lo mejor de sí misma como ser humano. El cerebro ha evolucionado hasta convertirse en un órgano perfectamente equipado para conseguir objetivos, y éstos no dejan de ser un tipo particular de sueños.

Eso sí, el primer objetivo del cerebro es asegurar su propia supervivencia. Y por ello controla cómo lo hace, qué prioriza y qué aplaza, en qué pone sus energías y qué deja para más tarde.

Así, durante miles de años, el objetivo de nuestros antepasados fue llevar comida a su cueva. Bueno, sí, además estaba lo de procrear y cuidar a sus familias. Todo ello englobado en las necesidades básicas de supervivencia, seguridad y pertenencia, que diría Abraham Maslow.

Esa capacidad de conseguir objetivos, de rellenar el hueco entre lo que tienes y lo que deseas, de no querer experimentar la sensación de vacío, es innata al ser humano. Estamos diseñados para satisfacer nuestras necesidades. Como cualquier animal, buscamos constantemente estar en equilibrio. Eso sí, un equilibrio inestable. Inestable por lo poco que tarda en producirse una nueva necesidad que nos hace ponernos en acción, sea de forma consciente o inconsciente. Gracias a esa inestabilidad movemos nuestros músculos para respirar, bombear sangre, hacer la digestión y satisfacer los millones de desequilibrios que posibilitan la vida.

Pero, además, contamos con otras necesidades de orden superior. Como mamíferos, nos diferenciamos de otras especies por la necesidad de establecer vínculos, la necesidad de pertenecer, de ser gregarios. Y por último, pero no por ello menos importante, tenemos la necesidad de creer en nosotros, de aprender y crecer como personas, y finalmente la de dejar huella y autorrealizarnos.

Esta última necesidad se plasma en el instinto de dejar nuestros propios memes, concepto explicado por Richard Dawkins en su libro El gen egoísta. Los memes son nuestros “genes culturales” que permiten que algo de nosotros pase a las siguientes generaciones, incluso aunque no tengamos hijos.

Y es aquí donde los sueños, tus sueños, juegan un papel importante. Porque muchos de esos memes los crearás en la medida en la que te atrevas a soñar y a convertirlos en realidades que puedas dejar como herencia a las generaciones venideras. Y al hacerlo, habrás desarrollado una cierta actitud frente a lo desconocido, habrás incorporado habilidades como aplazar el juicio y gestionar la incertidumbre, contarás con formas de afrontar tus miedos, e incluso habrás añadido a tu caja virtual de herramientas conocimientos acerca de ese proceso. Y todo eso es susceptible de convertirse en memes que pases a otros.

Una forma de dejar una herencia y de paso ser feliz es la de dar ejemplo cumpliendo tus sueños.

SUEÑOS E IMAGINACIÓN

Una de las habilidades innatas para cumplir tus sueños es saber utilizar tu imaginación, porque la imaginación permite encontrar valor en cosas o en habilidades que aparentemente no lo tienen.

El hombre se ha desplazado a pie o usando medios animales durante siglos. La invención de la rueda supuso sin duda un gran invento que ha movido a la humanidad la mayor parte de su historia. Pero casi siempre se empleaba con energía animal. Hasta hace poco más de cien años, la gente aún se desplazaba por algunas de las ciudades más modernas del mundo en carros tirados por caballos, dejando detrás una estela maloliente de desechos.

Por otra parte, desde los tiempos prehistóricos, el agua y el fuego han sido grandes recursos que la humanidad ha utilizado de forma inteligente. Y durante los últimos diez siglos algunos iluminados fueron combinándolos de distintas maneras con el fin de conseguir que el vapor y la rueda movieran objetos o personas. Las locomotoras y los barcos a vapor marcaron sin duda un hito en ese proceso.

En paralelo, el petróleo ya se utilizaba como betún en tiempos bíblicos y en muchas culturas se usaba para impermeabilizar los barcos; los chinos utilizaban el vapor de petróleo para calentar los alimentos. Pero éste no encontró sus usos más espectaculares hasta que alguien imaginó, y encontró, la forma de usarlo como combustible para motores.

Y así podría seguir contándote la historia de la humanidad desde el punto de vista tecnológico. O de las innovaciones. Pero lo que pretendo es que, desde el principio de esta lectura, empieces a darte cuenta de qué es lo que hace falta para conseguir tus sueños. Todos esos avances han ocurrido porque alguien usó lo que tenía disponible y encontró una forma nueva de convertirlo en un recurso. Decidió usar su imaginación para satisfacer una necesidad, propia o ajena.

En función de qué tipo de persona seas puedes querer satisfacer necesidades propias o ajenas; y a cambio de dinero, o de forma altruista. Pero este libro no tiene que ver con ese debate. Este libro es para enseñarte a cumplir tus sueños. A que tomes conciencia de que ya cuentas con los recursos necesarios para cumplirlos. Al menos con los mínimos necesarios. Sé que muchos sueños requieren de muchos más recursos de los que hoy tienes, pero no conseguirás cumplirlos si no les das valor a esos recursos con los que ya cuentas.

Éste ha sido para mí, que me considero un cumplidor de sueños, mi gran aprendizaje. Y lo que enseño a mis hijos es que en lugar de pensar en lo que no tienen, y en lo que les falta, piensen en lo que ya tienen y en cómo utilizarlo de forma que les permita cumplir su sueño.

Desde luego, ahora en el siglo XXI, es mucho más sencillo que en el pasado. Incluso aunque estés viviendo en la sabana africana. No digo que sea fácil, digo que es más fácil, mucho más fácil. Muchos miembros de la etnia masái tienen hoy en día teléfonos móviles que utilizan mientras mantienen sus costumbres tradicionales. Y es que lo que el presente, y el mundo, nos está enseñando es que necesitamos aprender a combinar lo mejor del presente con lo mejor del pasado.

¿Y A QUÉ ME REFIERO CUANDO HABLO DE USAR LO QUE TENEMOS?

Cuando te decía que uses lo que tienes, me refería a que te uses a ti mism@. Usa lo que sabes. Lo que haces. Lo que te sale natural. Y esto incluye habilidades o comportamientos tan peculiares como puede ser la envidia. O como decía un día una participante en uno de mis talleres de creatividad, “la admiración mal llevada”. Porque tal vez, sólo por decidir tener envidia a alguien un día decidas ser como esa persona, o mejor que ella. No importa. El caso es que te pongas en marcha.

En los últimos años en España ha habido motivos suficientes para quejarse de la situación económica. Pero uno de nuestros problemas es que la queja forma más parte de la cultura mediterránea de lo que muchos quieran reconocer. Es casi una forma de vida.

Necesitas cambiar esa inercia cultural. Por eso invito a mis amigos, clientes y colegas a que conviertan la queja en acción, para que como resultado obtengan información. Y esa información es la que, una vez analizada, te ayuda a pensar. Y poco a poco, es posible que te des cuenta de que hay otras formas de actuar, y empieces a utilizar tus recursos innatos de otra forma.

Tú cuentas con muchos mecanismos que pueden servirte para ponerte en marcha. Y si bien queda mejor decir que las cosas deberían ocurrir por amor, por pasión, por placer, a veces ocurren justo por lo contrario: por envidia, por rabia, por celos, por miedo. Pero eso no es lo que ahora importa. Lo importante es que te has puesto en marcha, y estás en este momento leyendo este libro, lo cual dice mucho de ti.

Para mucha gente, llegar hasta este momento representa todo un mundo. Y no me refiero a tomar un libro, sino a pensar que quieren cumplir su sueño. A menudo se me han acercado profesionales que compartían conmigo su deseo de hacer algo nuevo, de cumplir su sueño. Y en muchas ocasiones esta confidencia venía seguida de todas las razones por las que no les era posible. También había quienes me preguntaban cómo lo hice yo. Y mi respuesta era siempre la misma: un día descubrí lo que quería ser de mayor.

En realidad descubrí algo más.

Descubrí mi pasión, que es el sueño. O como dirían los estadounidenses, The Dream (El Sueño, con mayúsculas). El Sueño que guía o inspira al resto de los sueños. Puedes tener sueños no alineados con esa pasión, pero lo ideal es que dediques tiempo a encontrarla.

Es como si la pasión fuese tu luna particular, que anhelas alcanzar, y los sueños fuesen trocitos de luna

Eso sí, si aún no sabes cuál es, no te agobies. En el Capítulo 6 trabajarás sobre ella. No es algo que sale sin más. Es algo que descubres a medida que te atreves a ir cumpliendo sueños, siguiendo tu intuición, confrontando tus miedos.

Cuando yo descubrí mi pasión tenía treinta y nueve años. Invertí mucho tiempo y algo de dinero en descubrirlo, leyendo mucho, yendo a cursos, hablando de ello con amigos, consultores, y sobre todo, soñando. Atreviéndome a soñar que un día podría hacer de mi vida y con mi vida lo que quisiera. Y así fui soñando y cumpliendo muchos pequeños sueños. De hecho me di cuenta, por la educación que recibí de mi padre, marinero profesional durante diez años, de que es posible alcanzar los sueños. Pero que hay que trabajar para conseguirlo.

Mi padre, Aarne, vivía en el norte de Finlandia, en un pueblo que se llama Haukipudas, junto al mar. Cerca de allí había una serrería donde trabajaba mi abuelo, que como yo, se llamaba Matti. Mi padre, desde pequeño, soñó con irse a viajar en esos barcos que veía desde la costa. Ya cerca de cumplir la mayoría de edad, mi padre le dijo un día a mi abuelo que quería irse a navegar por el mundo. Mi abuelo le dijo que podía navegar en verano si estudiaba una carrera en invierno, pero que, mientras, podía cumplir el servicio militar. Y mi padre así lo hizo. Se alistó en la Marina, y cumplió su servicio militar en el buque escuela finlandés. Tras estudiar ingeniería los inviernos, y navegar como fogonero en barcos de vapor los veranos, terminó su carrera y estuvo los diez años siguientes navegando por el mundo. Además de cumplir su sueño de dar la vuelta al mundo, acabó su último viaje de trabajo a bordo del petrolero Arica, en una travesía de Finlandia a Sudamérica, ida y vuelta, pasando por Canarias, Rio de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires, que fue la luna de miel de mis padres, y en la que yo fui concebido.

Con los años he entendido la importancia de conocer mi pasado, y de tener un padre que cumplió sus sueños. No me contó la metodología, que sí podrás encontrar en este libro, pero me dio algo más importante: me dio el ejemplo.

Por eso, cuando descubrí mi pasión, decidí invertir el tiempo y el dinero que hicieran falta para vivir de ella. Mientras escribo este libro tengo cuarenta y ocho años, y está claro que la experiencia de ir cumpliendo sueños está siendo muy enriquecedora. Es también el resultado de haberme formado para entender cómo funciona la personalidad, qué nos motiva, cómo funciona la creatividad y la innovación, cómo se gestiona el cambio a nivel emocional y racional, cómo se transforma uno y, finalmente, cómo modelar comportamientos. Todo ello ha sido posible gracias a haber tenido un tipo de educación, a haberme decidido a seguir mi intuición y a haber elegido convertir mi pasión en mi profesión. Y posteriormente a haber creado una empresa alineada con todo ello. Y desde ahí he creado el contenido de este manual para cumplir sueños.

Pero no todos los sueños tienen que ver con convertirse en otro tipo de profesional. Los sueños para los que este libro puede servir como manual abarcan al menos desde querer estudiar una determinada carrera, acabar una maratón, vivir en otro país, ganar una determinada cantidad de dinero, ayudar a otros a conseguir lo que quieren, inventar algo que ayude a la humanidad…

LOS SUEÑOS Y LA NECESIDAD DE CONTROL

Aunque desde pequeños contamos con la capacidad de imaginar y de desear nuevas cosas, a veces esto le resulta incómodo a una parte de la sociedad. ¿Adivinas a cuál?

¿A los poderosos? ¿A los ricos? ¿A los jefes? Me temo que no. O no sólo a ellos. Molesta a todos los que quieren controlar, pero en el fondo, hace falta estar muy cultivado para no querer controlar en algún momento lo que los demás quieren. “No sea que lo que los otros quieren, me deje a mí sin lo mío”… Y de ahí viene esa necesidad de poder.

Recientemente leí el libro Games Primates Play, de Dario Maestripieri. En él, Maestripieri habla de cómo se establecen las jerarquías en las sociedades animales y, por herencia, en las humanas. Su tesis se basa en el estudio de los animales, y especialmente de los primates. Según él y otros muchos otros etólogos y antropólogos, la necesidad de acicalarse y quitarse los piojos y pulgas —como forma de estar sano, de comunicarse y de establecer la paz en las comunidades— ha evolucionado hasta nuestros días en nuestra especie con el mismo propósito. Quién quita más bichitos a quién delimita claramente quién será el líder y quién el seguidor. El establecimiento temprano de esta jerarquía facilita que haya menos violencia en el grupo, y por tanto más salud, menos estrés y finalmente más paz o tranquilidad. Pero claro, esto ocurre a expensas de las pleitesías que unos deciden rendir a otros. Porque en el reino animal la fuerza bruta, o al menos la fuerza psicológica, es determinante para el establecimiento de ese tipo de pactos. Y en general, en las sociedades humanas, hasta ahora, lo que ha prevalecido ha sido este control desde el poder.

Pero poco a poco esto está cambiando. En parte se debe a la tecnología, pero a mi entender, ocurre sobre todo porque el ser humano está tomando conciencia de una alternativa a la convivencia que nuestros antepasados no tenían. Y es la de poder actuar desde lo que en el Análisis Transaccional se conoce como el “+/+”, o posición existencial “yo estoy bien, tú estás bien”. Me respeto y te respeto. Me acepto y te acepto, aunque no comparta lo que pienses, sientas o hagas. Éste es un concepto que nuestros primos lejanos, con unos niveles de conciencia no comparables a los nuestros, no tuvieron la oportunidad de entender y practicar de forma que pudieran enseñárselo a sus hijos y cambiar la sociedad para hacer un mundo mejor. Un mundo en el que ahora es más fácil cumplir tus sueños, sin hacerlo a costa de otros. Éste es un momento histórico ideal para hacer brillar el talento individual a la vez que el colectivo, por el bien de la propia humanidad.

¿Y CÓMO SE VIVE ESTO A NIVEL INDIVIDUAL?

Como siempre, la realidad es más compleja de lo que es posible describir con palabras, y estamos viviendo cambios en muchos frentes. Actualmente yo vivo en Inglaterra y he podido comprobar la diferencia entre la educación que recibí en España y la que he visto que reciben mis hijos. La mía estaba más orientada a aprender la teoría leyendo en lugar de haciendo. La que mis hijos están aprendiendo en Inglaterra, donde hay menos horas lectivas, menos deberes, menos teoría, facilita el aprendizaje a través de la experiencia. Aprenden a aprender, y aprenden a cambiar. Dos habilidades fundamentales para poder cumplir tus sueños.

Si no aprendes a aprender, quizá te pierdas los aprendizajes que surgen al ponerte a hacer aquello en lo que crees

Por suerte, ya empieza a haber en España algunos colegios que están poniendo en marcha un sistema de aprendizaje a través de la experimentación. Es necesario erradicar del inconsciente colectivo creencias arcaicas como “la letra con sangre entra” u otras como “la vida tiene que ser dura y difícil”.

Es posible que después de los párrafos anteriores te estés preguntando por qué esta crítica a la educación en un libro de sueños. Bueno, en realidad proviene de la frustración que supone saber de lo que es capaz el ser humano y tener a un tiempo la certidumbre de que la educación escolar tradicional no ayuda a que la gente brille. Como dice sir Ken Robinson, experto mundial en creatividad, el sistema educativo actual se basa en las necesidades de los trabajadores de hace un par de siglos. Una escuela sencilla, donde todo el mundo estudia lo mismo. Y si te gusta algo que no sean las ciencias, la historia, la lengua o las matemáticas, te aguantas. Vamos, que no se te ocurra con soñar ser pianista, ilustrador, bailarina, empresario o ranchero. ¡La gente decente no puede ganarse así la vida!

Sin embargo, en las últimas décadas, desde que internet ha revolucionado las comunicaciones y el comercio, la creatividad y la innovación se han convertido en imprescindibles para el desarrollo económico. Y, claro, la gente no está preparada para ser creativa.

¿Cómo se hace eso? Mucha gente en los talleres que empecé a impartir en 2006 se declaraba como “no creativa”. En realidad todos tenemos esa capacidad latente. Viene con el paquete de serie. La creatividad, tan necesaria para cumplir sueños, al ser prima hermana de la imaginación, consiste en algo tan sencillo como asociar conceptos para generar algo nuevo que pueda ser valioso para alguien. Pero eso sólo lo sabrás cuando lo implementes y se convierta en innovación.

Cuando empecé a entender realmente qué era la innovación, descubrí que era algo que ya hacía en mi trabajo como directivo en la ingeniería: identificar el límite de la zona de confort, y hacer algo nuevo dando un paso más allá. Pero eso sí, tenía que ser útil para el cliente. Cuando, ya como consultor, empecé a desarrollar proyectos de innovación, descubrí que a la gente le costaba mucho salir de su zona de confort con sus hechos. Con sus palabras no era tanto problema. Es fácil hablar sin hacer. Y cuantas más vueltas le daba, más me acordaba de mis aprendizajes saliendo de mi propia zona de confort a lo largo de mi vida; y de cómo la gestión del miedo, de la incertidumbre, de la aceptación de la responsabilidad por las consecuencias es clave para que la gente se atreva a salir de su zona de confort, se atreva a cumplir sus sueños.

Y de nuevo volvía a mi cabeza la importancia de la educación. De la aprendida de los padres aunque no te des cuenta, y de la recibida en los colegios.

También descubrí que, independientemente de tu pasado, las metodologías que he ido aprendiendo y refinando a partir de múltiples fuentes dejan claro que es posible aprender a ser creativo, a innovar. No es difícil, pero tampoco es fácil; sobre todo porque requiere atreverte a afrontar tus miedos: ésos que aprendiste en la infancia y que han quedado arraigados en tu cerebro.

En otras palabras, si aplicas los pasos que te detallo en este libro, y sobre todo haces los ejercicios, el cumplimiento de tus sueños será solamente una cuestión de tiempo.

La velocidad la va a determinar tu autoestima: la imagen que tienes de ti mism@. A menor autoestima, menor convicción de que eres brillante. A mayor autoestima, mayor convicción de que tú lo vales. Pero no desde la prepotencia o el ego, sino desde la convicción y, sobre todo, desde las sensaciones físicas. Vamos, que lo vas a sentir como una fuerza interior.

¿Y POR QUÉ AHORA ES POSIBLE SOÑAR?

Este discurso también habría sido posible hace siglos, desde el punto de vista conceptual. El cerebro que facilita que soñemos no ha cambiado tanto. Lo que sí lo ha hecho ha sido el entorno, como ya he apuntado. En las primeras culturas, y me remonto sólo a las “civilizadas”, la presión social para no salirnos de lo establecido y ser como los demás era tan alta que hubo quien incluso aceptó tomar cicuta para ser fiel a sus principios, como fue el caso de Sócrates. O quien siglos más tarde acabó en la hoguera, por hacer prácticas extrañas, como pasó con las llamadas brujas. O a quienes acusaron de herejes como Galileo, y otros científicos, por atreverse a cuestionar los conocimientos convenidos por los poderes del momento.

Pero por suerte, y sobre todo por el trabajo de los valientes que nos han precedido, vivimos una época muy diferente. El desarrollo de la cultura, gracias a la brillantez de unos pocos genios apoyados por sus seguidores, dio a su vez paso al desarrollo tecnológico, como te he contado. Y el desafío que todo ello le ha ido planteando al desarrollo del ser humano ha hecho que el cerebro y la cultura se retroalimentaran, creando nuevas capacidades que nuestras mentes asimilan con bastante facilidad hoy en día.

Es cierto que este nivel de desarrollo no ocurre simultáneamente en todo el mundo. Para mucha gente, estos avances no han llegado. Sus necesidades más básicas, las que tienen que ver con sobrevivir, siguen satisfaciéndolas a duras penas. Pero la buena noticia en el plano más amplio es que el desarrollo que está ocurriendo en las mentes que se encuentran en el otro extremo de la pirámide de Maslow está empezando a permitir que el sueño de un mundo más justo, con menos diferencias y más feliz esté mucho más cerca que nunca.

Una de las evidencias más recientes que he podido ver puedes encontrarla en el video del economista sueco Hans Rosling, que incluyo en los recursos al final del capítulo, y en el que explica que el mundo está convergiendo en todos los sentidos, tanto económicos como de esperanza de vida. O como escuché hace poco, la educación se está convirtiendo en la nueva religión, una que va consiguiendo que las diferencias sociales se vayan haciendo cada vez más pequeñas.

Si te abres a recibir más información de más sitios, podrás comprobar que el mundo es hoy un sitio mucho más seguro que hace siglos, con una esperanza de vida mucho mayor, con una salud mucho mejor, con una facilidad de acceso a la información mucho mayor, con unas estructuras sociales mucho mejores, con unas infraestructuras que facilitan el transporte nunca vistas, etc.

Pero eso sí, hay que querer mirar el mundo desde la óptica del +/+. Desde la asunción de la responsabilidad por nuestras propias decisiones acerca de nuestra vida, y no desde la óptica de lo que Papá Estado ha hecho o ha dejado de hacer. O Papá Director, o cualquier otra figura de autoridad a la que cada uno quiera echarle la culpa de su situación actual.

Y no es fácil. De hecho, puede ser muy duro. En una cultura, la judeocristiana, en la que desde pequeñitos se nos pregunta “¿Quién ha sido?” (dicho a gritos) en lugar de “¿Qué ha pasado?” (preguntado con cariño), buscando a quién endosarle la responsabilidad en lugar de buscar la solución al problema, es muy difícil que los niños crezcan queriendo asumir responsabilidad.

De hecho, curiosamente en castellano no existe un término que defina la palabra anglosajona accountability. Existe la palabra “responsabilidad” como existe responsibility, pero eso significa “ser responsable”. Accountability significa “asumir la responsabilidad”. Algo muy diferente. Tú eres siempre responsable de tus creencias, emociones, actos y decisiones, te des cuenta o no; pero eso no implica que asumas responsabilidad por ellas.

En mi opinión, esto es la consecuencia de una cultura acostumbrada a hablar constantemente de la culpa. No quiero decir con eso que la religión sea el problema, pero sí que la interpretación popular que se ha hecho ha ayudado a que sean pocos los valientes que ante la pregunta “¿Quién ha sido?” hayan asumido la responsabilidad, y sobre todo, que lo hayan hecho más de una vez.

Lo bueno es que el desarrollo de la mejora en las condiciones de vida, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, el avance en el conocimiento de la psicología y de otras disciplinas como la terapia y el coaching, han posibilitado que incluso en las culturas mediterráneas estemos aprendiendo a sacarle partido a lo que tenemos.

Y es que en las culturas cálidas estamos más preparados que en otros países desarrollados, gracias a la mejor gestión de nuestras emociones; especialmente en lo relativo a mostrarlas al mundo sin tanto pudor como pasa en culturas técnicamente más avanzadas, y gobernadas más por la lógica que por la intuición. Y como ambas son necesarias, y la tecnología en países como España, México o Brasil está ya a un nivel más que suficiente, las próximas décadas van a traer en mi opinión un marco económico muy diferente. Combinar emoción y razón, creatividad y lógica, o sacar lo mejor de saber usar el hemisferio derecho y el izquierdo simultáneamente, es el nuevo signo de los tiempos.

EL VIDEO ¿TE ATREVES A SOÑAR?

El día que me di cuenta de que había desarrollado la habilidad para cumplir mis sueños decidí que tenía que compartir ese regalo con la sociedad. Y lo hice a través de nuestro video ¿Te atreves a soñar? Siete meses después de que lo publicáramos, aquí estoy cumpliendo de nuevo otro de mis sueños, dedicándome a ayudar a las personas y a las organizaciones a crear su futuro; pero sobre todo, dedicándome a escribir y a hablar de lo que me apasiona: la capacidad del ser humano para crear su propia realidad.

TE TOCA EMPEZAR A TRABAJAR

Ha llegado el momento de que te cuente cuál es tu parte en todo esto. Lo que has leído hasta ahora estaba pensado para crear el escenario en el que te decidas a asumir la responsabilidad por tu futuro. No empezarás de forma abrupta ni por el final. Yo iré guiándote, poco a poco, con conceptos y ejercicios que van de menos a más. A veces te contaré ideas que te sonarán raras, y otras te pediré cosas que es posible que pienses o sientas que no estás preparado para hacer. Pero recuerda que esto no es un examen. Cada uno necesita llevar el proceso a su ritmo.

Tu actitud, tus creencias y tus miedos están arraigados en tu cerebro y no vas a conseguir cambiar de la noche a la mañana. De hecho a lo que te invito no es a cambiar. Como decimos en ...


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