Disrupción

por Mario Borghino

20 minutos

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APRENDE A LEER EL ENTORNO

Origen

Como consultor, llevo 12 años estudiando el tema de innovación en las organizaciones y las estrategias de los líderes disruptores, en más de nueve países. He encontrado que la mayoría lucha con la influencia del modelo tradicional del negocio que gestaron. Hoy se encuentran ante un mercado maduro, informado, tecnificado y saturado de productos, que muchos no saben cómo enfrentar; sin embargo, aquellos que han logrado salir adelante aprendieron que la solución no es sólo mejorar innovando, sino transformando su negocio.

Otros sufren porque no soportan el embate de nuevos competidores que han llegado a ganar mercado y su desgaste en las utilidades les ha reducido su capacidad de reinversión.

El estancamiento de muchas empresas tiene que ver más con una lectura incorrecta de las nuevas tendencias que por el efecto del entorno económico que se vive.

En el año 2005, inicié mi estudio del crecimiento de empresas disruptoras, con el propósito de descubrir por qué empresas jóvenes, sin capital, sin experiencia, sin marca crecían exponencialmente. Mi pregunta era ¿por qué?, ¿qué estaba sucediendo?, ¿qué estaba cambiando? Ya que no era un tema local, sino un fenómeno globalizado. La tecnología, principal disruptor del mundo empresarial, estaba cambiando la forma de hacer dinero con el negocio.

La tecnología, más que el capital y la maquinaria, se ha transformado en la fuente de riqueza en esta era digital.

Cuando inicié la investigación, observaba en mis asesorías, sin importar el país que visitara, que mis clientes se quejaban del surgimiento de nuevas empresas que hacían lo mismo que ellos y de que nuevos productos satisfacían una misma necesidad. Los nuevos competidores estaban inundando el mercado de productos: Nike salía al mercado con más de 700 tipos de pares de tenis; Seiko ofrecía más de 3 mil tipos de relojes. En supermercados había más de 40 mil productos para elegir. La industria automotriz producía más de mil tipos de carros distintos. El color que pidas, al precio que necesites y en las condiciones que puedas, con sólo hacer un click.

Hoy el mundo se pobló de nuevos empresarios haciendo lo mismo que tú, vendiendo lo mismo que tú y atendiendo a los mismos clientes. Estos nuevos empresarios y emprendedores, muchos de la generación millennial, se han caracterizado por tener un total dominio de la tecnología y habilidad para integrarla en sus nuevos productos o en los procesos comerciales de la empresa. Con ello crearon modelos de negocios envidiables, con crecimientos que ninguna empresa tradicional ha logrado. Los nuevos emprendedores como Steve Jobs, que comenzó en un garaje, salieron a conquistar nichos de mercado que los empresarios de la era industrial dejaron al descubierto. Empresas como la televisión o los periódicos hoy luchan para defender un modelo tradicional donde el internet está devorando su mercado sin piedad. Hoy ya no sólo compites contra empresas trasnacionales, sino con el nuevo joven emprendedor que vive en la acera de enfrente. La amenaza no sólo viene de otras fronteras, sino de los nuevos emprendedores: miles de jóvenes universitarios, creando modelos de negocios que los viejos empresarios ni se imaginan. Ni Sears, Liverpool o El Palacio de Hierro en México; ni Nordstrom en Estados Unidos; Harrods en Londres, o El Corte Inglés en España se pudieron imaginar un modelo disruptor y revolucionario como Zara o Amazon. Los disruptores que surgen son el nuevo peligro para los líderes del mercado tradicional, a los que les tomó generaciones llegar a donde hoy están.

La agresividad competitiva es avasalladora; el mercado se reinventa con empresas que nacen en una pequeña oficina y que utilizan la robótica y la tecnología digital para competir en un mundo saturado de productos que requieren bajos costos y un alto valor para el consumidor. Quien no comprenda cómo integrar la tecnología en sus productos y en su gestión diaria del negocio se tendrá que conformar con las migajas del mercado.

Como te decía, en 2005 los empresarios sentían los primeros efectos de la revolución tecnológica con precios bajos. Ellos contrarrestaron con lo único que sabían hacer: promociones y descuentos, con el propósito de recuperar el mercado perdido. Recuperaban el volumen de unidades pero sus utilidades estaban desplomándose.

Crisis de 2008

En la crisis económica de 2008, los empresarios que comprendieron correctamente las nuevas reglas del juego para competir en un mercado tecnificado hoy crecen exponencialmente, y el resto se debilita. Estos empresarios disruptores, que mencionaré en las próximas páginas, son los que comprendieron la nueva dinámica de hacer dinero. Encontraron el secreto de integrarse a la era digital y reinventaron su negocio para tener costos más bajos y más valor para un mercado saturado de productos similares. Para ello tuvieron que transformarse en verdaderos disruptores y no sólo en innovadores, mejorando lo que han hecho siempre.

A partir de 2008, ese modelo de sólo competir con los pre- cios para mantener el volumen ya no tiene la misma respuesta, ni los nuevos costos te lo permiten. Hoy todos tienen precio, pero la mayoría no sabe cómo vender distinto para crear valor ante el cliente o reinventarse para cambiar su estructura de costos. El aprendizaje de usar el veneno del precio como el único recurso para conquistar el mercado se les está diluyendo entre sus manos. La guerra frontal de precios está aniquilando a muchos en un mercado que se ha inundado de productos similares.

Por otro lado, el consumidor con los años aprendió, y dejó de ser un manso cordero dependiente del proveedor para convertirse en un verdadero tirano en el momento de la compra. El nuevo mercado saturado se ha convertido en el paraíso para los consumidores y en una pesadilla para el empresario tradicional.

La disrupción y el crecimiento acelerado

Las nuevas empresas disruptoras tienen un crecimiento envidiable, comparado con el de cualquier empresa tradicional. La mayoría tiene un crecimiento de 100% en promedio cada año. El crecimiento orgánico y progresivo de las empresas tradicionales las está dejando rezagadas ante este tipo de competidores tan inesperados. Amazon inició sus operaciones el 5 de julio de 1994, y hoy, Jeff Bezos, su fundador, es el empresario más rico del mundo.

La innovación tecnológica nos invadió, y trajo consigo nuevas empresas que enamoraron al consumidor de todo el planeta. Hoy, a los clientes no les importa abandonar un producto que usaron por años. La lealtad migró a los museos históricos; el viejo cliente leal ya está en el jardín de los recuerdos.

Entramos a la cuarta revolución industrial. Estamos en los albores de la robotización de la industria y de la digitalización de las transacciones, de productos y de servicios. Está comprobado que, cuando se rompen los patrones del mercado, los empresarios necesitan aprender una nueva forma de pensar cómo hacer más dinero.

Los negocios del siglo XX no fueron diseñados para que los ejecutivos fueran creativos y disruptores. Por el contrario, lo que aprendieron fue a ser eficientes, productivos e impedir errores, evitando cambios radicales para que se cumpliera estrictamente con el presupuesto.

La mayoría de las empresas se han aferrado al modelo de eficiencia por encima de la innovación y no están capacitadas para competir en un mercado digital.

MODELO DE CONTROL VS. INNOVACIÓN DISRUPTIVA


Cuanto más disruptivo seas, más dinero harás.


Venimos del mundo de la eficiencia

La mayoría de las empresas aprendieron a utilizar tecnología de calidad total que aplicaron en sus procesos; avanzaron en la eficiencia, en calidad y tenían costos controlados, con modelos de cero defectos, Six Sigma, Lean Organization y otros. Pero hoy muchos se quedaron en el control de esos procesos para mantener a raya la eficiencia y los costos. No estoy diciendo que debemos prescindir de ellos, pero fue tal su éxito que las empresas se quedaron estancadas, creyendo que ésa era la solución para competir a bajo costo y calidad en la era digital. Se equivocaron. Se focalizaron en la eficiencia y no en la innovación disruptiva para romper las reglas del juego del mercado.

Hoy debemos pasar de ser eficientes a ser transformadores. Para que esto suceda, los líderes deberán dejar de pensar en forma lineal para integrar un pensamiento discontinuo.

Para crear el futuro es necesario que los directivos visualicen nuevos escenarios y puedan leer tendencias. Lo que significa tener una nueva forma de predictibilidad estratégica, y estar siempre alerta a los cambios que se avecinan, para poder anticipar sorpresas tecnológicas y, con ello, mantener su ventaja competitiva.

Pensar en las amenazas es una actitud inteligente para los innovadores que buscan una disrupción.

En este mundo cambiante y transitorio en el que vivimos debes estar alerta, ya que surgen nuevos y revolucionarios competidores que pueden quedarse con tus clientes.

El nuevo mundo comercial sale en busca de disrupciones

En el mundo de los negocios, hoy unos persiguen tradiciones, y otros, disrupciones. Debes decidir en qué tipo de empresario te quieres convertir. Si eres un joven emprendedor también debes hacerte esa pregunta: ¿deseas continuar con el crecimiento orgánico o dar el gran salto?

Para ser un disruptor debes enfocarte en la búsqueda de un mundo de negocios no descubierto y que aún la mayoría no domina. Pero a ti te corresponde ser quien revele ese mercado escondido detrás de la tradición de los negocios, que por años creó hábitos de consumo que reaccionan a las costumbres tradicionales del mercado.

El consumidor hoy no sabe que no sabe. Desconoce que podría obtener algo mejor para resolver sus problemas, pero tú, como empresario y emprendedor, debes asumir conscientemente ese rol y tomarlo por sorpresa. Tu motor de búsqueda debe ser algo distinto, único, diferenciado si quieres triunfar en un mundo saturado de millones de productos y competidores, que no descansan en devorar mercado. Éstos viven construyendo disrupciones en nichos que nunca han sido descubiertos por empresas tradicionales.

El empresario que no reaccione perderá las oportunidades ilimitadas que surgen al pensar distinto y no sólo combatir productos contra productos.

Espero que este libro logre cambiar tu mente y enfocarte en la disrupción de tu negocio para crecer exponencialmente a mayor velocidad.

EL ALGORITMO DE LA DISRUPCIÓN

Basado en el estudio que he realizado de empresas disruptivas, descubro que debes considerar varios elementos si deseas ser un disruptor exitoso. Muchos ejecutivos y emprendedores creen erróneamente que la disrupción es un descubrimiento que surge espontáneamente y se implanta de inmediato.

La disrupción es un proceso de evolución, producto de la combinación de varios descubrimientos. La integración e interconexión de estos elementos serán los insumos que al combinarlos formarán un algoritmo que te permitirá descubrir tu disrupción.

Yo descubrí siete elementos que te compartiré en cada uno de los capítulos para que al final tú los combines en forma algorítmica y descubras tu disrupción como producto de la lectura de este libro.

Algoritmo: es la combinación de estos siete elementos que, cuando los interrelacionas, generan nuevas ideas disruptoras.

LA LIMITACIÓN DE TUS NUEVAS IDEAS SON TUS VIEJAS IDEAS


La forma normal de hacer las cosas no es siempre la mejor forma.

Henry Ford


Cuidamos más el éxito del pasado que la innovación disruptiva

Para la mayoría de los empresarios, la necesidad de seguridad es la que neutraliza su capacidad de innovación, ya que ésta condiciona la ambición y protege del riesgo hacia lo desconocido. La mayoría de las personas que fundaron una empresa hace 20 años o más no están dispuestas a correr el riesgo de perder lo que tanto les costó construir.

Viven dentro de esa burbuja, no ven la oportunidad, ya que la seguridad les distorsiona la visión de una nueva perspectiva. Está en nuestra naturaleza el sentido de protección y sobrevivencia, pero también hemos comprobado que aquellos que rompen con lo establecido producen una ruptura y triunfan más que aquellos que pretenden seguridad protegiendo su éxito.

PIENSA COMO DISRUPTOR

Cuestiona tus creencias

Con el tiempo he confirmado que cuestionando las viejas creencias podemos ingresar a un nuevo mundo de posibilidades. Para lograrlo, necesitas cuestionar repetidamente tus creencias, de lo contrario ellas te regresarán al statu quo, al modelo anterior que has utilizado exitosamente.

Los grandes innovadores siempre han utilizado esta premisa para lograr sus invenciones. Steve Jobs, con sus ideas, nos dejó un mundo distinto. David Copperfield, sin duda el mejor mago del mundo, cambió para siempre la magia. El joven Guy Laliberté —que se ganaba la vida de tragafuegos y equilibrista urbano en Toronto y ahora es multimillonario empresario—, creó el Cirque du Soleil, una disrupción que cambió el circo para siempre. No olvidemos al maestro de inglés Jack Ma, hoy el empresario más rico de China. En 2012 fundó la empresa Alibaba, una comercializadora online con valor de 11 mil millones de dólares. Es una empresa que vale más que Facebook, Amazon y Walmart. Y quién no recuerda al famoso Hugh Hefner, fundador de la revista Playboy en los años cincuenta; fue un verdadero disruptor, que influyó notablemente en la manera de abordar el sexo en el mundo. Ninguna revista hasta hoy ha podido quitarle su liderazgo, pues su modelo aspiracional de vida, con sus clubs nocturnos y sus conejitas, fue único en el mundo.

Estos emprendedores, y muchos más a los que haré referencia a lo largo del libro, nos confirman la fuerza y el valor económico que adquiere un mercado cuando se tiene una nueva idea disruptiva, producto de un cambio radical.

Los empresarios disruptores han sido muy exitosos, aplicando esta forma de pensar en su liderazgo, en sus empresas, en sus productos, y han demostrado al mundo que hay otras formas de hacer negocio. Provocaron una ruptura del modelo tradicional de negocio y de los productos.

Descubre las oportunidades en los obstáculos

Los nuevos innovadores comprenden que la disrupción es un rompimiento de paradigmas tradicionales.

Los disruptores son aquellos que pueden ver en los obstáculos enormes oportunidades para el consumidor. Ven un espacio de crecimiento al comprender cuánto dinero están dejando de ganar por permanecer como están.

Como dijo Steve Jobs: «Debes perseguir tus sueños o terminarás trabajando para ayudar a alguien alcanzar los suyos». Como también decía Albert Einstein: «El mundo que creamos fue el proceso de nuestra forma de pensar. Para cambiarlo necesitamos modificar cómo pensamos». Cada día que pasa nos damos cuenta de que el mercado, con tantas invenciones, se está volviendo más estrecho y será más complejo aún con aquellas ideas que se avecinan con nuevas tecnologías.

Debes grabar en tu mente que una idea verdaderamente disruptiva es aquella en la que habrás cambiado un mercado con un modelo de negocio que antes no existía. La prueba más evidente la tenemos con Starbucks, que atiende un mercado que antes no tomaba café, con un modelo de negocio que no existía hasta entonces. Significa que una disrupción alterará el mercado para siempre y el cambio será de tal magnitud que nunca más regresaremos al modelo anterior. Cuánta verdad tenían las palabras de Oliver Wendell Holmes cuando dijo: «Cuando la mente se abre a una nueva idea, nunca más regresa a su estado anterior». Por ejemplo, así sucedió con el ferrocarril, pues antes de su invención un caballo era lo más veloz que existía en el mundo. Pasamos del caballo, que corre a 48 km en promedio, al ferrocarril, a 140 km. Ésa sí fue una gran disrupción. Fue una nueva forma de viajar y un nuevo modelo de negocio.

Cuando se crea una disrupción, aumenta significativamente la cantidad de dinero que fluye en ese sector, ya que atiende una necesidad antes desconocida y crea una atracción insustituible en los consumidores y en los no consumidores. Tal es el caso de la tablet, el iPad de Apple, que salió al mercado en abril de 2010, y cuando se lanzó a la venta los jóvenes hicieron largas filas en las tiendas para ser los primeros en adquirirlas. Vendieron un millón de unidades en 28 días.

Cuando una innovación es disruptiva crea un enorme valor en la mente del consumidor y éste se vuelca incondicionalmente hacia ese nuevo producto, prefiriéndolo por encima de cualquier otro producto o servicio tradicional del mercado. Las tiendas Ikea, por ejemplo, con oficinas en Älmhult, Suecia, crearon muebles de autoconstrucción a bajo precio. Una idea ingeniosa que ha generado ventas por 35 mil 500 millones de dólares y 155 mil empleos. Su fundador Ingvar Kamprad era hijo de campesinos de un pueblito de Suecia. Un genio creador, que mereció su éxito al vender muebles de autoensamble.

Los líderes han sido educados para ser institucionales, no innovadores

La falta de líderes disruptores es consecuencia de que las empresas no fueran diseñadas para ser innovadoras, sino para ser eficientes.

Si este tipo de empresas, que por años han sobrevivido, continúan así, estarán en el camino de la extinción.

Se considera que en los próximos 10 años, 40% de las empresas del Fortune 500 dejarán de existir. Debes preguntarte entonces: ¿dónde quiero que esté mi empresa en los próximos 10 años? El rango de vida de una empresa ha pasado de 65 años en 1920 a 15 años en 2017, por ello no podemos dormirnos en los laureles, continuar viviendo de los éxitos pasados y quedar- nos en la zona de confort. El ferrocarril del cambio tecnológico te pasará por encima, ni lo dudes.

El ejemplo del cambio en las organizaciones se ha visto en los jóvenes innovadores de Silicon Valley, quienes no están orientados a construir sólo empresas eficientes, sino que diseñan sus negocios y venden ideas que tienen el potencial en un nuevo mercado de enormes dimensiones, que ni ellos saben cómo cuantificar.

No hay duda de que Federal Express (FedEx) fue una disrupción que cambió el mundo para siempre. Fue producto de una visión, que identificó el problema que tenía el correo tradicional del mundo, no de una ciudad o de un país en particular. Nunca pensaron los directivos del correo tradicional, que siempre fue manejado por el gobierno en todos los países, que se podría entregar un sobre en 24 horas, desde Nueva York hasta el aeropuerto de Heathrow, en Inglaterra, a las 10 de la mañana. Algo inusitado, nunca visto, que tomó por sorpresa a los clientes. Por ello, la mayoría de las empresas que son administradas por la burocracia de instituciones gubernamentales se transforman luego en grandes y jugosos negocios privados. Teléfonos de México fue otro ejemplo de ello.

DESARROLLA MENTE DE DISRUPTOR


A veces no es cuestión de tener nuevas ideas, sino de dejar de tener ideas viejas.

Edwin Land (Polaroid)


Asume riesgos

Para ser un disruptor tienes que ser osado y asumir riesgos. Ningún empresario, cuando decide tomar un nuevo rumbo, tiene información suficiente como para saber cuán certera es esta decisión, sólo asumen el riesgo. La disrupción no tiene parámetros de comparación histórica porque no existía. Por ello muchos no se arriesgan. La razón es que para innovar se necesita asumir riesgos en terrenos nunca transitados, involucrarse en lo desconocido, en aquello de lo que aún no se tiene dominio. Significa que lo que no sabes encierra la oportunidad, pero también te enfrenta a la incertidumbre.

Para ser un innovador disruptivo debes tener madera de líder y avanzar haciéndote amigo del riesgo, ir de la mano de los temores que conlleva, así como de las noches de insomnio que esto provoca. A finales de la Edad Media, los Médici reunieron en Florencia a expertos de toda Europa y con ello alcanzaron el avance más grande en el arte y la ciencia en aquella época. La innovación disruptiva se logra cuando se crea una cultura colaborativa en las diferentes áreas de la empresa. A este modelo colaborativo se le suele llamar Efecto Médici. La historia del mundo nos ha confirmado que la complementariedad de habilidades comprometidas por un mismo objetivo construye resultados revolucionarios.

Domina el mundo digital

Hoy tenemos más información de la que podemos absorber. Es tal la velocidad con que nacen empresas que no hay tiempo para mantenernos al día.

Amazon, por ejemplo, que ha sido un dominador de tecnología para construir sus negocios, abrió, en 2017 en Chicago, Amazon Go, el primer supermercado totalmente digital; se trata de bajar una aplicación, pasar tu teléfono celular por el lector de la entrada de la tienda y al tomar un producto éste se carga automáticamente a tu cuenta. Con ello evitas las líneas, las cajeras y la revisión de la salida. Es la tecnología al servicio de las nuevas ideas. Así debes revolucionar tu negocio también.

Walmart está experimentando hoy el embate de Amazon Go y se está apresurando en igualarlo. Ha decidido adquirir empresas ya establecidas como Jet.com, minorista en línea, por 3 mil millones de dólares. Pronto adquirirá Bonobos, una marca de línea para hombres. Con este esfuerzo muy pronto sabremos si pudo igualar la batalla con Amazon.

Walmart tiene otro gran contrincante que atender. La enorme tienda en línea de China, Alibaba. Tendrá Walmart que tomarla en cuenta, ya que Alibaba es un intermediario virtual que gana una comisión por venta, a diferencia de Walmart que tiene bodegas y almacenes con una enorme y costosa infraestructura logística. Amazon tiene el mismo modelo que Alibaba: utilizan los almacenes del proveedor con costos de operación mucho más bajos.

En este mundo el peligro es ser un experto con mucha experiencia en un modelo que funcionó, pero que poco a poco se va debilitando, porque la velocidad con que surgen los cambios no te permite ver las nuevas oportunidades, menos aun cuando la visualizas con una retrospectiva histórica.

Espero que muy pronto se diseñe un almacén de información de decisiones tomadas por otros empresarios y emprendedores en el mundo, que nos permita tomar mejores decisiones e innovar con mayor facilidad. Hoy sólo usamos el recurso de nuestras experiencias pasadas en la empresa. Debemos utilizar la experiencia del mundo puestas en un software —tal como en el derecho lo hace la jurisprudencia— para compensar ese vacío de información que tenemos. Entonces, se tendría el apoyo de la tecnología digital en una app y se dispondría de las experiencias de otros miles de ejecutivos del planeta, lo que contribuiría a resolver los problemas de tu negocio.

Steve Jobs solía decir: «El consumidor no sabe por qué los quiere [los productos] pero le gustan. La gente no sabe lo que necesita hasta que se lo demuestras.» Era un disruptor que veía el mundo diferente, como nunca nadie lo había hecho antes.

Los automóviles ahora son ingeniería digital con ruedas, antes eran ingeniería automotriz. Lo que la gente comprará en el futuro será una computadora con ruedas que les dé movilidad y no sólo nuevos carros. Éstos no serán ya símbolos de estatus y libertad, sino que estarán diseñados para que la tecnología te haga la vida más fácil y te resuelva los problemas de movilidad. La diferencia entre un carro y otro muy pronto será la tecnología. En el futuro el servicio digital será clave, más que lo mecánico. La tecnología digital cambió el auto por dentro, será entonces la era de la digitalización automotriz. Por ello empresas como Google y Uber están interesadas en ello, sin ser armadoras de carros.

Las agencias de viajes están siendo desbancadas por las reservaciones en línea. Empresas como Best Day o Price Travel han crecido mucho, teniendo hoy el 44% de las ventas de viajes gracias al nuevo mundo digital. Como también ha tenido un crecimiento meteórico la empresa Verizon, que vende en línea todo tipo de dispositivos telefónicos y de audio.

Deberás ser rápido en crear ya que «las oportunidades también tienen fecha límite, no te duermas». El negocio de las grandes armadoras y aquellos que venden aceites para motores tienen los días contados; tendrán que transformarse en empresas que diseñen computadoras para transportar gente o no sobrevivirán a esta nueva generación.

Encuentra oportunidades en la incertidumbre

Venimos de mercados cautivos y de pocas empresas que atendían a muchos consumidores; de una economía más predecible en precios, costos y disponibilidad de materia prima, con ciclos de cambios más lentos.

Hasta finales del siglo XX todo era más perceptible; hoy estamos en un mundo veloz que te enfrenta a lo desconocido.

Los directores de las empresas deberán transformarse a sí mismos para transitar en lo que nunca han probado y encontrar nuevas oportunidades en la incertidumbre del mercado, de lo contrario mejorarán lentamente, y dirán: «hemos innovado muchísimo en los últimos 10 años, somos distintos», pero a pesar de ello no habrán creado una disrupción. Y así, dejarán el espacio de crecimiento para los nuevos jugadores en el mercado.

La revista Forbes dijo que sólo 13% de los millonarios nacieron con el dinero que hicieron sus ancestros. Significa que la mayoría de los millonarios de hoy han creado su propia fortuna al revolucionar sus negocios y mercados.

El problema más agudo que enfrentan los empresarios es la velocidad con que los modelos de negocios nacen; los toma por sorpresa y se desmoronan empresas que por años fueron líderes en el mercado, como Kodak, Enciclopedia Británica, PanAm, Blockbuster, librerías Borders, registradoras Remington, Tiendas Gigante, Danesa, Taesa, Reino Aventura, Videocentro, Chambourcy, Mexicana de Aviación, Tomboy, El Concord, Enron, Olivetti, Sony Ericsson, Lehman Brothers, etcétera. Llegó la hora de pensar en forma disruptiva para contrarrestar esta enorme invasión de nuevos negocios que venden lo mismo que tú, pero de una forma distinta.

Recuerda por un momento qué impacto causó Skype cuando Janus Friis y Niklas Zennström nos dijeron que podíamos hablar por teléfono gratis a cualquier parte del mundo. Su disrupción nos tomó por sorpresa, y ésta surgió porque aplicaron una tecnología del dominio público, P2P, lo que les permitió ofrecer a muy bajo costo un servicio de voz —en un mercado no regulado— que sólo ellos usaron para esta aplicación y triunfaron. Una enorme idea para estos dos jóvenes asalariados de una compañía telefónica de Estonia, hoy millonarios, y bien merecido.

Otro ejemplo son los creadores de Zipcar, que es una empresa que renta carros particulares por día, por hora o por semana. Ya no es necesario hacer papeleo; lo único que necesitas es ser miembro, tener una aplicación en tu teléfono y recoger el carro en la calle, en algún punto cercano a ti. La compañía fue adquirida por Avis por 500 millones de dólares. Nada mal por una idea que resolvió el problema de acceder a un carro, sin tener que ir a una agencia a rentarlo.

Si deseas entrar en el mundo de la disrupción deberás preguntarte: ¿cómo inventar, diseñar eficaces modelos de negocios, desafiar los modelos viejos y transformarlos en grandes ideas que tomen por sorpresa al mercado?

Rompe los viejos moldes

Los modelos disruptores de negocios son aquellos que fueron creados poniendo por delante el valor que recibirá el cliente y lo lograron cambiando el modelo del negocio, los productos o ambos a la vez.

He llegado a la conclusión de que la innovación ya no es algo a lo que debemos aspirar, sino que debe ser una forma de pensar natural, cotidiana, de los empresarios. La disrupción es en esencia un paso más allá de la innovación como la conocemos. La innovación es el motor de una disrupción; para ello es necesario una cultura que la sustente. Debemos comprender que estamos inmersos en el proceso sistemático de romper con viejos moldes para entrar en la creación de un valor disruptivo.

El detonador ha sido el enorme avance tecnológico y el internet que ha transformado al mundo en una pequeña aldea. Esto nos indica que no es optativo para el empresario integrarse en este proceso de cambio. Éste ya está inmerso en nuestra sociedad; el secreto es cambiar tu mente e integrarte lo antes posible y comprender cómo tus productos y servicios se fusionan y logran una disrupción para dar al consumidor algo que nunca antes había experimentado.

No puedes cambiar ese entorno en el que vives, pero debes cambiar tu negocio o crear otro concepto vendiendo los mismos productos en forma distinta. Como dicen los navegantes: «No puedo cambiar el viento, pero si la posición de las velas».

Así lo hicieron empresas zapateras como Price Shoes, Cklass y Andrea, que pasaron de un modelo de venta de zapatos en tiendas a verdaderos emporios de negocios de ventas por catálogo, con millones de vendedores. Mientras el zapatero de la esquina continúa sobreviviendo en su local, estos disruptores no paran de crecer, sin necesidad de abrir una sola tienda.

También Netflix creó un negocio para competir en el giro donde había un líder absoluto, Blockbuster, la cadena de tiendas de rentas de videos, cuyo modelo había llegado a su límite. Netflix decide entonces abrir un sitio de películas y series por internet y ahora puedes ver tus películas a la hora y las veces que tú quieras, por una módica cuota mensual. Esta empresa ahora cuenta con más de 20 millones de clientes alrededor del mundo, que acceden desde su computadora, teléfono, tablet o televisión en el momento que deseen. Blockbuster, con el viejo modelo, nunca se podría haber imaginado la innovación disruptiva de migrar a una plataforma de internet. No hay duda de que el valor que tiene Netflix ni se puede comparar con el que daba Blockbuster a sus clientes. Blockbuster tuvo la oportunidad de comprar Netflix en el año 2000 cuando era una pequeña startup; sin embargo, no lo hizo y en 2013 tuvo que cerrar sus tiendas. Netflix en aquellos días valía 50 millones de dólares; hoy tiene un valor de 8 mil 500 millones de dólares. Ahora también es productora de sus propias series y películas, para diferenciarse de los demás. Nuevamente el éxito es un tema de valor ante los ojos del cliente.

El internet está cambiando el mundo de los negocios y me preocupa que muchos empresarios no se sumen de lleno a esta corriente. Por eso este libro pretende estimular la creación de nuevos visionarios e innovadores para que tengan una mentalidad disruptiva. Ya no necesitamos innovadores progresivos que mejoren lo que ya existe, sino crear lo que hoy no existe y así lograr construir un mundo mejor para más gente.

PREGÚNTATE

Para cambiar tu mentalidad debes empezar por preguntarte:

• ¿Qué puedo hacer para continuar siendo exitoso y haciendo crecer mi negocio o crear uno nuevo?

• ¿Qué estoy perdiendo por permanecer en este modelo tradicional centrado en el producto, que heredamos de la generación anterior?

• ¿Cuánto tiempo más soportará mi empresa el modelo de negocio tradicional, vendiendo productos que fueron exitosos?

• ¿Cuál es el próximo paso que me pondrá en el camino del éxito nuevamente?

...


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